Guía completa
El diésel que solo va de casa al polígono
Un diésel moderno necesita, de vez en cuando, un rato de marcha sostenida para que el filtro de partículas queme el hollín acumulado. Ese rato es justo lo que no tiene un coche que sale de Fuentecillas, cruza la ciudad hasta Villafría y vuelve. Diez o quince minutos, motor a medio calentar en invierno y otra vez al garaje.
El resultado lo vemos a menudo: regeneraciones que empiezan y se cortan, el filtro cada vez más cargado y, un día, el testigo y la pérdida de potencia.
Lo que no es culpa del filtro
El DPF es el que avisa, pero no siempre el culpable. Si hay más hollín del normal, la causa suele estar antes:
- Una EGR que se queda abierta y mete gases sucios en la admisión.
- Un inyector que pulveriza mal.
- Un termostato que no deja al motor llegar a temperatura, algo que en invierno se nota mucho.
- Un sensor de presión diferencial que mide mal y hace creer al coche que el filtro está lleno.
Si solo se vacía el filtro sin mirar esto, en pocas semanas vuelve a pasar.
Regenerar, limpiar o cambiar
Con el filtro moderadamente cargado, una regeneración guiada con el equipo de diagnosis suele ser suficiente. Si ya está muy colmatado, se desmonta y se limpia. Solo cuando la cerámica está agrietada o fundida tiene sentido sustituirlo.
Un consejo para el uso diario
Si tu día a día son trayectos cortos, una salida por la BU-30 o la autovía cada cierto tiempo, a régimen constante, ayuda a que el filtro complete su ciclo. No sustituye a revisar las causas, pero lo alivia. El trabajo lleva la garantía legal vigente en España.