Guía completa

El daño más democrático del parque de coches

Rozar el bordillo con la llanta al aparcar marcha atrás en un hueco justo es de los golpes más repetidos que vemos, y no distingue de modelo ni de precio del coche. El resultado es una raya que no compromete nada a nivel de seguridad, pero que sí se ve — y arreglarla, entre 60 y 120 € según la gravedad, sale bastante más barato que sustituir la llanta.

Cuatro técnicas según el daño

Un raspón se resuelve lijando la zona, aplicando masilla si hay una deformación leve y pintando en cabina con esmalte específico para llanta. Una deformación por golpe fuerte necesita una máquina de enderezado que aplica presión controlada para devolver la forma original — funciona bien en deformaciones leves o medias, siempre que no haya grieta. Las llantas con acabado diamantado (superficie de aluminio visible tipo espejo) solo se recuperan con torno CNC, porque es la única forma de igualar ese brillo concreto. Y una picadura o grieta pequeña en el rebaje —la zona donde apoya el neumático— puede repararse con soldadura de argón si el daño no es estructural.

Con qué modelos hay que tener más cuidado

Las llantas de gama alta —diamantadas en Audi RS o BMW M, forjadas de marcas como BBS u OZ, o con anclaje especial en ciertos Porsche— piden un tratamiento distinto al de una llanta convencional. Si tu coche entra en esta categoría, lo mencionamos al hacer el presupuesto para aplicar la técnica adecuada desde el principio.

Cuándo no se repara

Hay casos donde la sustitución es la única opción responsable: grieta que compromete la estructura, un golpe tan severo que ha podido debilitar el material por dentro, o una llanta con demasiadas reparaciones acumuladas encima. No es un sitio donde ahorrar — la llanta absorbe todo el peso del coche y trabaja a fondo en cada frenada y cada curva.

El invierno añade su propia carga a este daño

Con la nieve o el hielo tapando el borde del bordillo, calcular la distancia se hace más difícil, y los raspones se multiplican en los meses fríos. Además, el uso de cadenas o de neumáticos de invierno con perfil distinto puede hacer que un choque leve contra el bordillo se transmita de forma distinta a la llanta. No cambia la reparación, pero explica por qué en temporada de heladas vemos más llantas en el taller que el resto del año.

Pintar el juego completo

Si vas a arreglar una llanta y las otras tres ya muestran años de desgaste en la pintura, tiene sentido pintarlas todas a la vez — el conjunto queda uniforme y, si estás pensando en vender el coche más adelante, el aspecto del llanteo influye en cómo se percibe el resto del vehículo.