Guía completa

Una noche de enero en la N-623

Imagina el viaje de vuelta desde el norte de la provincia con niebla: luces de cruce y antiniebla, calefacción a tope, luneta térmica, asientos calefactados y el limpiaparabrisas sin parar. Todo eso lo alimenta el alternador. Si está cansado, puede dar lo justo con el motor alto de vueltas y quedarse corto al ralentí, en un semáforo. Ahí aparecen el testigo y las luces que bajan de intensidad.

La batería que se gasta una y otra vez

Un patrón que vemos: alguien cambia la batería, a los pocos meses vuelve a fallar, y la cambia otra vez. Cuando esto ocurre, la batería no suele ser la culpable. Un alternador que carga por debajo de lo necesario deja la batería siempre a medias, y en invierno eso acaba con cualquiera.

Cómo lo probamos

No basta con medir la tensión con el motor al ralentí y todo apagado. Lo que hacemos:

  • Medimos en reposo, al ralentí y a medio régimen.
  • Repetimos con los consumos grandes encendidos.
  • Revisamos la polea, que en muchos diésel es de rueda libre y también se gasta.
  • Comprobamos el cable de carga y las masas, que con la humedad se oxidan.

Reparar o cambiar

Si el fallo está en el regulador o en la polea, se cambia esa parte. Si es interno, se monta un alternador completo de calidad equivalente. En coches con gestión inteligente de batería, se hacen los ajustes que pide el fabricante. Garantía legal vigente en España.